Esto no es una despedida…

… esto es un hasta muy pronto.

Los sentimientos se arremolinan y me cuesta escribir. Pero no puedo dejarlo por mas tiempo. Tengo que despedirme, dejar este espacio, cerrar un ciclo. Aunque me pesa y me duele, sé que es algo que me va a ayudar, algo que quienes leen este blog, quienes me conocen un poquito o un mucho, sé que van a respetar.

De hecho, no me voy lejos, simplemente me traslado. Rituales para nuestros hijos se va a casa de su mamá, a www.mireiausart.com, donde voy a poder cuidar y mimar de mi retoño con todo el amor y dedicación que se merece, y que os merecéis tod@s aquell@s que habéis estado a mi lado durante este año y medio.

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En este nuevo espacio en el que os espero, no sólo hablaré de duelo y rituales, sino también de feminidad y tiempo, mis otras dos pasiones. Como siento que son temas totalmente compatibles y que también pueden interesaros a quienes leéis mis post sobre rituales y duelo, he decidido mantener los boletines para tod@s aquell@s que estáis apuntad@s. También vais a recibir los post mensuales sobre duelo, información sobre cursos presenciales y online, y algunos videos que espero os puedan ayudar.

Hasta pronto,

Mireia Usart

 

 

A las amigas que perdí

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Tras perder a mi hija también perdí amigas, personas que recorrieron una parte de camino conmigo y decidieron que no querían seguir.

Amigas con las que había compartido muchas cosas, pero con quienes compartir con un embarazo y una pérdida fue demasiado.

Pienso que, como se dice, no era su momento, no era el trabajo que les tocaba hacer, pero duele, porque tal vez el duelo les dolía demasiado, o porque se encontraron con su sombra y no la supieron o no la quisieron gestionar. O simplemente porque no les apetecia seguir a mi (nuestro) lado.

Les entiendo. Dentro del proceso de duelo, primero sentí una rabia inmensa, luego no lo creí, después pensé en negociar con ellas, en hablar… pero al final acepté, sin rencores, y con un gran amor.

Por eso les quiero escribir esta pequeña carta abierta:

Amiga, compañera de vida que estuviste conmigo en momentos especiales, y sobre todo en días normales. Amiga, que te preocupaste por mi cuando no daba noticias, pero también cuando nos veíamos cada día, cada hora.

Amiga, que te echo de menos en dias como hoy, que me pongo triste y pienso en las risas enmedio de Barcelona, o en las cenas interminables por Gràcia, o en los secretos compartidos sólo entre nosotras, que siempre quedarán ahi…

Te quiero, te valoro, nunca te voy a juzgar, y agradezco el tiempo que pasaste junto a mi, el tiempo juntas y también el que hemos pasado separadas. Se me hace estraño no verte, no escuchar tus aventuras, pero también me he acostumbrado a ello.

Un abrazo, hasta siempre.

Estas sencillas palabras no te las pude decir, nunca me salieron, pero ahora, gracias a mi camino personal, a mi aprendizaje, por fin he podido, y van a quedar escritas aquí. A modo de ritual, mientras las escribo, me estoy tomando un café con leche como los que compartimos junto a risas y llantos, tantas veces mirándonos a los ojos. Hoy estoy recordando nuestras conversaciones, las fotos, los fines de semana con nuestros chicos… y una sonrisa se dibuja e mi cara, y entonces me confirmo a mi misma que ya pasó, que sólo me queda amor.

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A veces, cuando pasamos por un proceso tan triste y doloroso como el de perder a un hijo antes de que nazca tenemos algunas personas de nuestro entorno que prefieren alejarse, por procesos que sólo ellos conocen o que no quieren compartir. Por eso, debemos respetar esa decisión siempre que no se nos falte al respeto ni se menosprecie nuestro duelo.”

Pero tras la tormenta viene de alguna manera la calma, las personas que siguen o vuelven a nuestro lado nos reconfortan, como también podemos encontrarnos con mujeres que han pasado el proceso de duelo similar y con quienes podemos compartir mucho mas…

Si sientes que estás preparada para llevar grupos de mujeres en duelo, o necesitas compartir estas sensaciones con otras personas, a la vez que te formas como asesora de duelo, te recomiendo encarecidamente el curso de Mónica Álvarez, una formación que te cambiará vida.

Apúntate en este link y no te pierdas las novedades sobre el curso de duelo mas transformador y respetuoso:

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Un abrazo,

Mireia

Entrevista a Rocío Cuellar. La carrera como ritual de duelo: mirando a Isabel con los ojos del alma.

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Esta semana pasada pude por fin entrevistar a Rocío Cuellar, mamá de Isabel y Paloma. Abogada  por el Iltre. Colegio de Abogados de S/C de Tenerife, colegiada numero 3777, trail runner, emprendedora… mujer con una fuerza increíble que cree en la maternidad mariposa desde el activismo:

“He llegado a una conclusión: A quién no le interesa mi duelo, ni mi hija muerta, no le intereso yo”

Rocío es deportista, lo era antes de ser madre y de perder a su hija Isabel. Pero este mes de mayo de 2015, coincidiendo con el aniversario de su hija, esta mujer fuerte y valiente ha realizado un precioso ritual de duelo: correr la Transvulcania, en su versión de media maratón (más de 24 km con un desnivel de 2100 metros) para rendir homenaje a su hija, y a otros muchos bebés y madres mariposa a quienes actualmente todavía nuestra sociedad cree incómodos, cuyo duelo no comprende.

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Rocío, primero de todo, ¿cómo estás, como te encuentras tras la carrera?

Bien, ya estoy bien. La verdad es que no he tenido ningún dolor articular ni tengo agujetas físicas sino dolores emocionales. Una es que desde que terminé tengo diarrea, yo creo que hay una causa emocional… la otra cosa es que ayer fui al osteópata porque tenía un dolor en la  parte baja de la espalda, como me pasó con el parto de mi hija Isabel en 2011 el 6 de mayo. Hasta ahora no me lo había mirado, era como un recuerdo de mi parto, i ahora ya no me duele, de hecho en la carrera se agravó, pero ahora ya no está, tal vez es el momento de dejar el dolor y recordar sin él.

¿Cómo tomaste la decisión, porqué decidiste correr la Transvulcania 2015?

Mi hija murió un 6 de mayo, yo la parí del 9 al 11 de mayo de 2011. Yo corrí la Trans el año anterior, fue un hito, muy gratificante para mi terminarla bien, es una carrera muy dura, desértica. El año siguiente justo yo estaba en 2011 en el hospital en Tenerife, los corredores que pasaban por esta isla para ir a La Palma para la carrera de ese año pasaban por mi isla. En concreto tengo mucho que agradecer a mi amigo, Cheli Valle, quien me dedicó la carrera y me regaló la camiseta finisher, que es como el trofeo, me hice una foto en el hospital…. Él me inspiró, pensé en volver a la carrera como un reto a la recuperación, para dedicárselo a mi hija. He tardado 4 años desde que lo prometí, claro con otro embarazo… pero para mi era como una fecha de recuperación física y también psicológica… Y como yo a mi hija no la vi, no la enterré, quería dedicar mi esfuerzo y mi tiempo, no lo puedes hacer al morir dentro de ti. Hay una maternidad desde la muerte, que quería hacer patente con esta carrera, pretendía ser ese tiempo para Isabel, los pañales que no cambié o las noches que sin dormir. Regalar mi tiempo a ella.

Tras plantearte esa vuelta a la carrera, y con un objetivo tan bonito y necesario para ti ¿Fue un proceso planteado paso a paso, o salió todo de golpe?

Fue un proceso paso a paso, de hecho hasta  agosto de 2014 no me busqué un entrenador, luego pagué la cuota, y ya no había marcha atrás. Si pensé dejar algo para mi hija Isabel en el punto mas alto de la carrera, una nota, un saquito con algo…pero entonces otras mamás mariposa me pidieron: para mi fue un honor,y para ellas ha sido muy importante, ha sido curativo; entregarme la bandera era como darme un mensaje para sus hijos.

La verdad es que fue poco a poco… para mi la carrera ha sido un ritual, no un reto deportivo que de por si lo es, pero para mí fue una ceremonia.

Precisamente mientras corremos tenemos mucho tiempo para pensar… ¿Cómo te sentiste durante la carrera, qué experiencia nos puedes relatar?

En 2010 tenía 8 horas de límite, y habia hecho 6h20, pero esta vez yo contaba que tenia 7 horas. Tras un comienzo dentro de tiempo (hasta el km. 15), todo fue según lo planteado. Pero luego, al encontrarme con la piconera (una montaña volcánica de rocas pequeñas en la que haces un paso adelante y uno atrás) de 5 km de largo, vi que no llegaba con la meta abierta.

Entonces vi las personas que se retiraban, que habían ido por delante mio… me lo tomé más relajada, pensé que lo que tenia que hacer era llegar, y que no lo haría con la meta abierta. Encontré a una compañera, Patricia, a quien recuerdo con mucho cariño; terminamos la carrera juntas, caminando. Al principio íbamos haciendo de “goma”: nos adelantábamos mutuamente, hablábamos el rato que coincidían nuestros pasos, hasta que la piconera nos paró. Ella es vasca (yo le dije que no tiene mérito porque creo que llevan la montaña en los genes, jeje).

Cuando me contó que quizá se planteaba la retirada, hacia mucho calor… yo le conté mi objetivo de llevar las banderas a la cima, y ella me dijo que se venia conmigo, ¿es una especie de promesa?, me preguntó… sí, más o menos! Le dije, y entonces llegamos juntas al final. A mi se me hizo mas llevadero, fue muy importante, yo creo que mi hija Isabel puso a Patricia allí para que yo pudiera terminar.

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Hablando de rituales, yo quería guardar mi última sangre para poder ofrendarla en la carrera, dejarla en la cima. Pero mira la vida como es, que al final se me retrasó y fui sangrando durante todo el camino, en realidad el camino fue como el parto, y como el camino del duelo, al pasar la meta he pasado una etapa en el duelo, pienso que el mejor regalo que le puedo hacer a ella, a la familia, a su hermana es vivir feliz aunque ella no esté.

La Transvulcania me ha ayudado a materializar el duelo. Los 24 km de carrera fueron realmente el camino del duelo: no recibí ninguna señal; de hecho, creo y veo ahora que fue el desierto, donde no hay amigos sinó depredadores, tienes que avanzar para llegar a un sitio que no sea tan hostil.  Eso es el camino del duelo, ¿no? Por supuesto hay gente que me ayudó, gente que estuvo bien, correcta, y otros que no fueron tan amables, poco comprensivos. Pues ¿no es eso igual que en el parto, que en el duelo?

Durante la carrera salen continuamente sentimientos, de hecho yo iba hablando con mi hija en voz alta, se pensaban que era la corredora escoba! Yo le decía que mis pasos realmente me llevaban a ella, que esto me llevaba realmente a ella, a verla no con los ojos de la cara pero con los ojos del corazón, es como lo siento.

Terminar fue una materialización, los humanos necesitamos ese tocar algo tangible, y más para despedirnos.

¿Qué reacciones viste ante tu decisión de hacer la carrera con este objetivo?

Yo vi, como una semana antes, como un verdadero Tsunami. De hecho, una semana antes, igual que había ido en 2011 a Barcelona para intentar salvar a Isabel, fue como dar los pasos atrás en el tiempo, yo estaba muy irascible. Fui consciente que estaba en medio de un tsunami (me quise resguardar, meterme en mi cueva, y me retiré, no pude asistir a la formación, sabía que acabaría discutiendo con alguna compañera): me sorprendió mucho la reacción de las compañeras me recordó precisamente a las de 2011, a las reacciones ante este duelo: sólo una compañera se acercó a mi, sabiendo porqué yo estaba asó. Me hizo recordar los tiempos primeros de mi duelo, era como si tuviera la peste, y eso me produce mucho dolor, estás completamente sola. Sólo las madres arcoíris nos entendemos. Yo entiendo que el resto, la muerte de un bebé da verdadero pavor; pero esperaba más compasión, además con la formación que están haciendo, sino dónde vamos, ¿no?

Cuando iba hacia a la carrera, se lo decía a todo el mundo el porqué lo hacía, me dio igual lo que me dijeran, cuando te pones delante, llega un momento que reaccionas, tu te reafirmas, y entonces cambia, hay mucha comprensión y compasión; al principio se tapan los ojos, pero cuando tu te reafirmas, si tu estás delante, llega un momento que reaccionan. Esa ha sido mi experiencia al menos. En la carrera, lo decía, y encontré eso. Recuerdo un chico de la Cruz Roja, y también uno del avituallamiento, que nos avisó que estábamos fuera de tiempo. Yo expliqué que íbamos a poner unas banderas en la cima, y se debió pensar que eran del atlético o algo, y se empezó a reir. Cuando le expliqué lo que era, cambió la cara y dijo a los corredores escoba que nos ayudaran, y les dijeron que no las quitaran (al ser parque natural, la obligación hubiera sido quitarlas) fue un detalle muy bonito.

De hecho, cuando llegué a la meta, sentada en una silla, cansada, mientras le contaba a mi marido, una señora, me parece que era la subdirectora de la Transvulcania, me cogió la mano y me dijo que ya sabía quién era yo, y no sé si me equivoco, pero por su mirada y reacción pensé tal vez ella también era mamá mariposa.

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En cambio, cuando llegué a meta, un hombre mientras yo estiraba contra una columna, dije que a ver si la tiraba al suelo, y él dijo: si tuvieras fuerza habrías llegado antes… le iba a decir: tu no sabes la fuerza que he tenido, ni te lo imaginas, tal vez más fuerza que el que llegó el primero… pero creo que no lo iba a entender, y no le contesté. Yo sé que llegaba fuera de hora, pero él no sabía nada de mi historia.

Como has dicho: La gente que no te quiera con tu hija, como has dicho, no interesa? Si no te respetan…si no conocen tu duelo, y tu haces algo por ti, pero también gracias a tus actos, la gente lo ve, no? Hace falta gente así, valiente

Para mí es un tipo de militancia: si no lo hago yo por mi hija, ¿quién lo va a hacer? Es como cuando Isabel estaba muriendo y un médico dijo, si no abortas ahora y nace viva, la voy a tener que reanimar, como mi hija era síndrome de down, tenía prisa… la gente se piensa que tu te vas a doblegar— las madres mariposa somos las únicas que podemos luchar por la vida de nuestros hijos, la última barrera para proteger a nuestros hijos y también a su memoria, porque si no protegemos su memoria, que es lo que nos queda ¿ quien lo va a hacer?, tenemos que reafirmarnos en esa posición de no la voy a olvidar , es más, a quién le moleste, que se vaya. Me da igual lo que me cueste, porque la amistad de esa persona no es amistad, deben tener la calidad humana que nos merecemos. De hecho, si mi hija Paloma, que está viva, alguien la menosprecia, la defiendo; ¿cómo no voy a hacer lo mismo con mi hija muerta?

Como mujer y madre deportista ¿Qué dirías a las mujeres, sobre todo a las madres que creen que hacer deporte, o correr no es sano, o que creen que ellas no pueden?

Para mi el deporte es algo muy místico, que nos conecta con nuestra espiritualidad. Por supuesto tiene que tener unas ciertas características, no hablo del gimnasio y los musculitos. Hablo de la conexión con la naturaleza, nos hace mas humanas. Realmente las personas somos nómadas, estamos preparados para andar largas distancias con nuestro cuerpo. La falta de movimiento provoca enfermedad. A las mujeres nos conecta con nuestras ancestras, por la montaña se puede sentir esta  llamada interior, todo esto te reconecta con tu yo más profundo. Cuando corres, caminas, no para ser el campeón del mundo, sino estás haciendo un ejercicio de meditación activa: entras en un estado de meditación que te arraiga con la tierra, te equilibra, por eso recomiendo sobre todo a las madres mariposa salir a la montaña, el gimnasio está desnaturalizado; yo soy monitora, y todo eso está bien y es necesario a veces, pero no tiene nada que ver con la naturaleza.

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Antaño las madres iban con los bebés a otro valle, andando… De hecho escuché a una fisioterapeuta el otro día que decía que hacer deporte era de impacto (excepto el Yoga, ¡que tampoco es cierto del todo!) y era malo para la mujer… ¡qué barbaridad! Una alumna dijo que ahora entendía que las mujeres no corrieran detrás de los mamuts… en fin! Yo dije que no sólo detrás de los mamuts sino ¡también delante de los osos! Por supuesto se tiene que consultar antes con un médico o especialista, el suelo pélvico es una musculatura, tiene que estar tonificado o trabajarlo de manera regular, con alguien que sepa (no con un entrenador cualquiera), no se puede separar del resto del cuerpo, hace falta una valoración. De hecho, durante la crianza es algo muy importante.

Háblanos sobre tus proyecto de trainingmamas.com,¿A quién va dirigido, en que se concreta?

Efectivamente, la etapa del puerperio es un momento decisivo, y la madre debe poder hacer ejercicio con su bebé, yo he creado un método con portabebé ergonómico, el matroaerobic, porque así las madres no tienen que dejar al bebé para ir al gimnasio. Es un método de entrenamiento para madres pero respetuoso con el bebé.

El Matraerobic es para estar con el niño, no usarlo de pesa como se ve en Youtube… eso es una burrada, una falta de respeto al bebé… ¡se puede caer! Con mi método consigo que las madres suden, quemen grasas, de hecho es un entrenamiento aeróbico. Madre e hijo son un binomio. Las madres pueden ir a partir de cuándo se sientan preparadas y tengan el visto bueno de su matrona o médico, por supuesto pasar la cuarentena como mínimo, pero el 99% depende del estado de forma física anterior al parto…también depende de si está acostumbrada para portear, depende también del carácter del bebé. Muchas veces, yo he dado clase con mi niña de 2.5 años, pero depende de si estás acostumbrada a portear… en fin cada caso es especial, hay bebés que si ya caminan no quieren saltar contigo, quieren estar en el suelo. Tenemos la información junto con el Matrosenderismo, para salir a la montaña, dirigida a que los más pequeños descubran la naturaleza, no tanto como entreno para las mamás.

También estoy elaborando la página web dedicada al duelo, a partir de mi formación como doula; en Canarias no hay muchas formadas en este campo, y creo que es algo necesario, y sobre todo para dar voz a la Reforma Amanda.

Nos puedes hacer un resumen para quién no sepa que es ¿Por qué es tan importante?

El día 21 de junio sale la nueva ley de registro, que cambia algunas cosas, pero a mi me parece del todo insuficiente. La primera reforma amanda pedía que se pueda inscribir en el libro de familia y con efecto retroactivo a los hijos que mueren antes o al nacer. Antes sólo se podía hacer si tu hijo estaba vivo 24 horas vivos fuera del seno materno.

Ahora mismo tenemos el libro de familia, y el legado de criaturas abortivas para inscribir aquellos bebés con más de 180 días de gestación dentro del útero aproximadamente, pero sin poder poner nombre (legal) ni nada, sólo decir si es niño o niña. Eso hasta el 20 de junio va a seguir así. Los niños que mueran a partir del 21 de junio, los legajos en el registro civil desaparecen, y también los libros.

Lo que habrá son inscripción, lasde bebés muertos van a ser sólo una mera anotación, es un despropósito tremendo. La ley va a permitir poner nombre, no apellidos, pero depende de cada registrador ahora mismo… por eso hay tanto lio, pero a partir del 20 de junio no tiene carácter de inscripción, no tiene relevancia jurídica.

00.ReformaAmandaQué pide Reforma Amanda: nuestros hijos deben tener la consideración de seres humanos, porque a nuestros hijos se los trata así. La personalidad civil, el que se te considere persona, ser humano. A nuestros hijos se les considera residuos…

Yo recomiendo que todo el mundo se lea el texto, ya que sólo pide algo obvio: los hijos son humanos, y a efecto retroactivo. Además así no colisiona con la ley del aborto, ni con ninguna ley, es algo que haría mucho bien a todas las madres. Es una lucha a nivel internacional, la declaración universal de derechos humanos sólo considera la personalidad civil a partir del nacimiento.

El tema registral, eso lo que nos dan ahora, son las migajas: lo que quiero es que tengan personalidad civil, porque son seres humanos. Ahí es donde debe estar nuestra militancia. Las madres lo tenemos que hacer, radicalizarnos, no dar un paso atrás, decir: mi hija era una persona. Esa firmeza es necesaria, por eso también la carrera…cuesta a veces porque es un tema legal y farragoso, pero tan importante…

Totalmente de acuerdo, de hecho hasta los médicos reconocen que todo lo que podamos hacer por materializar, por nombrar es algo que ayuda al duelo, y tener una realidad legal que nos dé apoyo es básico…

Volviendo a la carrera, yo no quiero vivir esto desde el silencio, es algo que las madres nos lo tenemos que imponer, tenemos que radicalizarnos entre comillas, en cuanto a convicción, y no dar un paso atrás, no reconocer que no era mi hija o un ser humano. Cuando la tengamos, empezaremos a cambiar el mundo. Por eso también la Transvulcania, para sensibilizar, en todo el recorrido, hasta la meta, a todo el mundo se lo decía y aunque no me preguntaran lo explicaba.  Creo que poco a poco vamos cambiando la mentalidad.

A mi la carrera me ha venido muy bien, me he sentido que he atravesado un desierto en su nombre, que le he dado el entierro que no le di, le sentí y siento muy cerca, siento que ahora está conmigo, que es tal vez el final del camino del duelo. El duelo lo recorres para reencontrar a tu hijo, y creo que se materializó cuando crucé la meta.

Me gustaría hacer una reflexión final: Durante la carrera me di cuenta que después de cinco años y todo lo pasado Una cambia inexorablemente Y q el duelo es también aceptar ese cambio, Yo quería ser la misma de antes, hacer una carrera igual Pero eso no es posible porque no soy la misma soy otra. Por eso la carrera fue distinta a la de 2010. Por eso aunque pase por el mismo sitio, fue todo diferente. No lo reconocía.

 Muchas gracias Rocío, por poner palabras y actos al duelo gestacional y perinatal, por ser un ejemplo y por no callarte. Un abrazo.

Mireia Usart

El árbol de la vida y de la despedida.

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Aquel que una pareja plantó en su jardín para recordar a su hija. Querían honrar a la pequeña que llegó y se fue demasiado temprano, sin ni siquiera tener tiempo para pisar la hierba fresca ni escuchar los pájaros que se acercaban a su casa.

La pareja decidió plantar un árbol como ritual para despedir a su hija, para recordarla siempre. Querían que la gente que visitaba su casa supieran que ese árbol llevaba en nombre de Nadia, que representaba el amor que sentían hacia ella, su primogénita, y que sentían tanto no tenerla corriendo por su jardín que necesitaban un símbolo que les uniera físicamente a ella.

4elementosEn el ritual que prepararon estaban presentes los cuatro elementos; la Tierra en la que plantaron el árbol, y que olieron y removieron con sus propias manos representa el aspecto más material, físico, mensurable, tangible, lento, perseverante y fuerte.  Simboliza la fecundidad, la unión con la gran madre, con el principio universal.

También regaron el árbol con Agua. Este elemento está, al contrario que la tierra, relacionado con el mundo de los sentimientos y las emociones, los instintos, las corazonadas, el inconsciente, lo psíquico, el pensamiento. El Agua cambia de forma para adoptar aquella del recipiente que lo contiene, es maleable, y fluye. Tiene características femeninas, ya que es húmedo y da vida, es receptivo y fresco. Beber parte del agua en un ritual, como hicieron los padres de Nadia tras regar amorosamente su jardín, significa la unión con esa naturaleza fluida y cambiante, aceptar la corriente del tiempo, el tránsito del duelo…

El Aire también estuvo presente en el ritual, y lo está siempre. Gracias a éste las hojas del sauce se mueven con una hermosa melodía los días de mas viento. Este elemento, el menos denso de todos, se relaciona con el pensamiento, el recuerdo, la creatividad. Une a los padres con su hija a través del lenguaje de la naturaleza, es inagotable y limpio, invita a quien lo desee a conocer su historia.

Finalmente el Fuego, quedí también representado en este ritual de duelo por las velas. Luces que pone la familia en el altar a los pies del árbol cada año, para el cumpleaños de su hija, su hermana, su nieta….Ahora, en la familia ya hay dos hijos más, dos niños que participan de esa celebración; encienden cada uno una vela mientras la familia está en silencio delante del sauce. Tras el ritual, los pequeños a veces preguntan, los mayores escuchan y responden, comparten recuerdos y sentimientos sobre la hermana mayor.

Cuando creamos un ritual de duelo, es clave tener en cuenta los diferentes elementos alrededor de un símbolo con el que construir el ritual, algo que nos una y simbolice a la persona amada, la relación, el hogar… Un buen inicio en el caso de un duelo por muerte gestacional podria ser ¿Qué elemento nos conecta más con nuestro hijo?

Mireia Usart

Imagen: http://yuzumi2000.deviantart.com

 

No será sencillo…

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…pero será.

Nadie te prepara para algo tan triste, tan injusto… pero lo transitarás y saldrás de la oscuridad. Cambiarás, renacerás.

No se habla de ello… pero podrás llorar, tienes derecho a hacerlo, a gritar, a dar golpes contra la pared, a correr…

Y si necesitas un abrazo, pídelo.

Si quieres que esa persona te acompañe, díselo.

Si lo que deseas es estar sola, también lo deben saber.

Y un día, cuando hayas descendido hasta la mas oscura y profunda de las galerias de tu pena, cuando el inframundo te llene por completo y te sientas desfallecer, entonces, compañera, estarás en la mitad del camino.inanna4

Para iniciar tu camino de vuelta, para volver, necesitarás un hilo de Ariadna, un reguero de piedras que seguramente no habrás sido consciente de dejar durante tu bajada, pero que está ahí.

Sólo hace falta verlo con una mirada diferente, la que te aporta la oscuridad y la introspección, la sabiduria de quien ha mirado cara a cara a la muerte.

Entonces, como luciérnagas, surgirán mujeres y hombres que te contarán, que te comprenderán, que te ofrecerán sus brazos y sus hombros. Coge sus manos, siente como te desperezas, como la tierra te descubre y el viento te limpia la piel.

Seguramente encontrarás un grupo en el que te sentirás comprendida, o al menos no tan sola…

Sigue caminando, sube, no dejes de avanzar. Descansa si el viaje se hace duro. Pon una vela, sumérgete en el agua purificadora. Si la luz del Sol es todavía demasiado molesta para los ojos acostumbrados a la oscuridad, ciérralos y descansa.

Puedes reir, volver a llorar… déjate sentir, vive. Sé consciente que nunca volverás a ser la misma persona que antes, que ahora hay un alma mas caminando a tu lado, dentro de tu ser.

Hónrala día a día, no la olvides pero déjala volar.

Mireia Usart

 Imagen: the goddess school

 

 

Ritual para un Eclipse Solar

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Un momento precioso se acerca, las aficionadas a la astronomía despistadas como una servidora corremos a ver si quedan gafas especiales en alguna tienda del barrio, mientras recordamos dónde, cuándo fue la última vez que vimos un eclipse de Sol. Algo tengo por seguro: no coincidió con el equinoccio de primavera; y me parece que estaba nublado y que pude sólo intuir un leve descenso de la luz, como cuando la bombilla de casa falla por una bajada de la corriente… pero lo que recuerdo mejor es la sensación de silencio, de que algo fuera de nuestro control está sucediendo.

Los animales, sobre todo muchas especies de pájaros, parece que dejan de cantar durante el tiempo que dura el eclipse, como si notaran más que nosotros el descenso de luz. Durante esos minutos en que la Luna nueva se interpone entre la Tierra y el Sol, aunque sea de manera parcial, podemos pues darnos el espacio para callar y parar.

Para mi la excusa de salir a la calle y contemplar el maravilloso espectáculo que nos dan los astros en pleno día, me permite precisamente desconectar del trabajo, o los estudios, o lo que sea que esté haciendo en ese momento. Es pues un momento perfecto para un ritual.

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Te invito a salir un rato antes de la hora del eclipse (a las 10:25 aproximadamente en Barcelona) y a sentarte en algún lugar cómodo, idealmente imagino un parque, o una zona del bosque que esté suficientemente despejada para ver el Sol sin problemas. Siente su calor, su energía fuerte y masculina; eleva tus brazos a modo de saludo y siente como su calidez penetra desde tu coronilla hasta los pies.

Mientras sientes ese camino que recorre la luz en tu interior, toma consciencia que es precisamente el ése camino que, en pocos momentos, va a cruzarse con una energía totalmente diferente, la procedente de la Luna. Si tienes protección, mira al Sol y verás como empieza a menguar; siente entonces la luz plateada de la Luna sumándose a la energía del Sol, siente la parte femenina, la creatividad y la intuición uniendo fuerzas con los rayos solares y entrando juntos de nuevo desde tu cabeza hasta tus pies; nota ahora tus raíces en el suelo, siente que formas parte de esa dualidad, que Sol y Luna se unen en tu interior. Permítete mirar a tu sombra, saludarla y honrarla.

Es el momento de máxima oscuridad y tal vez notes un silencio especial a tu alrededor. Aprovéchalo para despedirte de tus miedos y ansiedades, del duelo y del invierno. Mientras la luna sigue su camino y se despide del Sol, siente tu también la entrada de nuevo de los rayos solares, y con ellos de la calidez de la primavera. Siente como un calor agradable sube ahora de los pies hacia la cabeza, como si tu cuerpo quisiera agradecer al Sol por haberlo nutrido.

Aprovechar momentos para parar y mirar en nuestro interior forma parte del proceso de transitar un duelo, y poder integrar nuestra luz y nuestra sombra, amar nuestra parte femenina y masculina, y honrar a la naturaleza puede ser muy sanador. Pero por favor, no mires nunca un eclipse sin protección.

Mireia Usart 

 

 

Duelo por Violencia Obstétrica

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Escribo Violencia Obstétrica, así, con todas las letras, y no “VO” porque habrá quien se piense que mi duelo es inventado, quien me lo quiera negar, o que piense que tal vez que lloro con las películas en Versión Original…

En unas semanas hará 2 años del parto de mi hijo, fue un parto largo, complicado, poco respetado. No voy a contar detalladamente el proceso, pero sí que necesito escribir cómo me sentí y el trato de algunas de las personas presentes en un momento tan importante en mi vida. Desde que me quedé ingresada por haber roto la bolsa, momento en el que me pusieron una vía y un antibiótico (o eso me parece, porque nadie me contaba nada si yo no preguntaba, entre contracción y contracción), me sentí un poco abandonada. Aparcados en un box, con el único sonido procedente del monitor del corazón de mi bebé, pasaron horas sin que nadie nos informara de nada; a parte del tacto de bienvenida y la dosis de medicamento, el tiempo se paró.

Al cabo de unas dos horas, mi pareja fue a preguntar, y se ve que estaban cenando, y que (mala suerte oiga) además, no había paritorios libres, con lo que una servidora y sus contracciones irregulares no teníamos más que esperar y esperar, eso sí, sin poder moverme de la camilla ni molestar mucho con mis gritos.

Finalmente una mujer que no se presentó me llevó de bracito al paritorio, andando a duras penas, le expliqué como me sentía y le dije que tenían mi plan de parto, y le pregunté si podia ir a la sala de parto natural. “No puedes, estás con antibiótico, además la sala está ocupada”. Sola de nuevo ahora en una habitación muy agradable y con television, por fin me pude mover. Me puse a moverme por el baño, a intentar acompañar mis contracciones, pero en unos minutos (aquí sí que fueron rápidos) vinieron a tumbarme otra vez, monitorizarme, ponerme oxitocina (otra vez me enteré al cabo de preguntar 3 veces qué me estaban haciendo, porqué, etc.)

Empezó aquí una noche larga, de 13 horas, de la que recuerdo el dolor inmenso de las contracciones interminables, las caras amables de las comadronas, que me hacían tactos cada dos por tres, eso sí, con muy buenas palabras y llamándome por mi nombre. Recuerdo que desde el primer momento no me dieron muchas esperanzas… la dilatación no avanzaba a centímetro por hora y se ve que había prisa. Luego, según una de las comadronas, había desproporción cefálico-pélvica… seria cesárea… además el bebé sufria y a mi me inyectaban cada vez más cosas por la via. Empezé a vomitar. No me dejaban beber agua ni tomar nada de comida, por supuesto. Mi marido a escondidas mojándome los labios con una toalla, se habia dejado la bebida isotónica en la habitación. Por si eso no fuera una tortura suficiente, me pusieron una sonda para mear cuando la epidural aun no habia hecho efecto. Mis gritos les alertaron, y esperaron con mucho tacto.

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Imagen: http://helechoverde.blogspot.com.es/2013/12/violencia-obstetrica-una-realidad-en.html

Llegó el cambio de turno de madrugada y las nuevas comadronas y ginecólogas se presentaron. Me animaron mucho y me enseñaron como pujar (llevaba ya unas horas con epidural, sonda, etc.). Me sentí empoderada por unos momentos, aun con la boca seca e inmóvil en la cama, con la sensación de tener un autobús entre las piernas, me sentí capaz de pujar, de parir, de abrazar por fin a mi hijo.

Pero de repente todo cambió. Empezó a entrar más gente, conté 10 personas, que por supuesto no se presentaron ni me miraron a la cara. Yo pregunté a la comadrona que tan bien me había tratado y animado durante la dilatación y el ensayo de pujos que me dijera qué pasaba, porqué tanta gente, ¿acaso íbamos a cesárea?

Me dijo que no, que si fuera cesárea ya estaríamos en el quirófano, que iban a ayudarme con unos fórceps porque el niño estaba mal colocado, yo les pregunté, quería saber, no quería que mi hijo sufriera, que le hicieran daño… pero estaba demasiado cansada.

Entonces, lo recuerdo muy bien (no creo que lo olvide en mi vida), mis ojos se fijaron en un hombre de unos cuarenta y pico vestido de calle que me miraba apoyado en un armario, como quien mira un partido de fútbol en la barra de un bar. Me fastidió tanto su mirada, el hecho de que no me dijera ni quién era, allí mirándome abierta de piernas, que le solté un “¿Y tu quién eres?” A lo que el susodicho me respondió “Si quieres me voy, pero soy el anestesista”.

En fin, muchas vueltas he dado a este momento, he llorado, me he reído, he sanado, he perdonado… no quiero volver sobre ello muy en detalle, pero el tuvimos una conversación larga, que terminó con un intento por su parte de subirse encima de mis costillas para “ayudar” durante los pujos.

Después del “incidente” todos los que estaban en el paritorio (mas bien el camerino de los hermanos Marx) se fueron presentando uno a uno, y finalmente nació mi hijo. Los minutos de espera hasta que estuvo encima de mi piel fueron más largos que toda la noche. Mientras lo limpiaban y median, yo grité, pedí que me lo dieran, le escuchaba llorar y no pude más, yo también lloré.

Ahora que alguien me diga que esto es normal, que fue por mi bien, que todos hicieron lo correcto y que no tengo derecho a sentirme triste por una noche de pesadilla que no le deseo ni a mi peor enemiga. Vale, no lo llamemos violencia obstétrica, le podemos poner mil nombres políticamente correctos: falta de respeto, falta de empatía, medicalización excesiva, tener prisas…

Y sí, he pasado por un proceso de duelo en el que, como tal, he aprendido muchas cosas, en el que he crecido como persona y me he empoderado como mujer; he disfrutado de mi bebé y he entendido que hay momentos en los que los humanos actuamos con miedo, a la defensiva, en piloto automático… También he aprendido que hay comadronas y ginecólogas preciosas, amables, buenas profesionales… pero también que las hay que no están tan a gusto con las “pacientes”, que hacen su trabajo (uno de los más bonitos y vocacionales del mundo, a mi entender) como quien despacha en un gran almacén (yo lo he hecho, no es por desmerecer a nadie)… y me siento triste por ellas, por las madres, y por los bebés.

Mireia Usart

MI PRIMER PREMIO LIEBSTER

Este 2015 ha llegado con una agradable sorpresa en forma de notificación de FOOD GREEN MOOD en la que me decía que me había nominado al premio Liebster, que se otorga entre blogs pequeños, de blogger a blogger.

Os cuento como va esto del Liebster. Primero te nomina un o una Blogger que ya tenga el premio, y te selecciona como candidat@. Pasas de nominad@ a ganador en el preciso momento en que respondas las preguntas que quien te nomina te formula.

Entonces la cadena sigue y te toca nominar a otros blogs, como ganador@s de un Liebster Award.

Bueno… pues ahora que tengo un premio Liebster ;), debo hacer honor a su nombre y cumplir los siguientes requisitos:

– Agradecer al blog que te ha nominado y seguirlo.
– Visitar los otros blogs que han sido nominados junto con el tuyo.
– Responder a las 11 preguntas que te han hecho.
– Nominar a 5, 11 ó 20 blogs que tengan menos de 200 seguidores (dependiendo del abarcamiento de tu blog, escoges el número de nominados)
– Avisarles de que han sido nominados.
– Realiza 11 preguntas a los blogs que has nominado.

Y bueno aquí van las preguntas que Marta de Food GREEN Mood hizo para mí:

1. ¿Cómo llegaste a elegir el nombre de tu blog?

Pues fue en una lluvia de ideas con otras blogueras, yo tenia el proyecto a punto, pero siempre me he considerado muy mala para los títulos, con lo cual pedí ayuda porque quería comprar ya el dominio… en dos minutos hicimos una lista de palabras y surgió el nombre de manera natural.

2. ¿De dónde nace tu inspiración?

De mis experiencias, de las mujeres con las que hablo y comparto un tema tan poco visible como las pérdidas gestacionales… también de noticias en la prensa o comentarios que leo por las redes sociales… la lista es interminable. Creo que cuando te dedicas a un tema concreto, empiezas a escuchar sobre este tema por todos lados.

3. ¿Dónde sueles escribir tus publicaciones? ¿Tienes algún ‘ritual’ o es espontáneo?

No hay lugar fijo, siempre llevo mi portátil o la tablet, porque la inspiración aparece y me gusta aprovecharla 🙂 pero es cierto que cerca del mar suelo inspirarme más, aunque he llegado a escribir posts en el coche a las 4 de la madrugada. Rituales… debería decir que sí, ¿no? Lo cierto es que cada vez que entro a crear un post ordeno las pestañas del navegador, pongo las etiquetas en orden, suelo encender una velita, y me pongo a ello.

4. ¿Qué tipo de música te gusta escuchar? ¿Hay alguna que te ayude a escribir?

Escucho música muy variada, siempre he sido rockera, me gustan desde los clásicos como Elvis (que escuchaba mucho durante mi embarazo) al rock más duro, pero también me encanta la música barroca, por ejemplo… me ayuda a escribir Rosa Zaragoza, su sensibilidad y la voz que tiene.

5. ¿Porque te decidiste hacer un blog?

No sé exactamente el momento, pero a mi siempre me ha encantado escribir, y cuando lo hago, se aclaran ideas y el tiempo se me pasa volando… me parece que es la mejor manera que tengo de expresarme y de compartir ciertos pensamientos que hablando tal vez me cuesta más.

6. ¿Tienes algún blog favorito o que sigas desde hace tiempo? ¿Porqué te gusta?

Hombre, el de Mónica Álvarez, duelogestacionalyperinatal, porque va sobre el tema que me apasiona, y además es mi profe jejeje. En serio, es un blog totalmente recomendable para aquellas personas que han perdido su bebé o estan interesadas en el tema como acompañantes de duelo, psicólogos, personal sanitario… muy completo.

7. ¿Sobre qué temas sueles escribir más?

El el blog de ritualesparanuestroshijos soy bastante monotemática; siempre hablo de duelo, y normalmente de rituales que nos pueden ayudar a transitarlo. Ahora bien, depende de la semana puede ser que hable de un tipo de duelo u otro, por ejemplo, en diciembre nos mudamos y escribí sobre lo difícil que es mudarse a nivel de emociones y estrés…

8. ¿Qué te gusta leer en un blog?

Me gusta leer a una persona y sus vivencias, historias reales o cosas prácticas y amenas que puedan ser útiles para una misma. También me encantan los blogueros que són más poetas, y que plasman aquello que nos pasa a tod@s con una sensibilidad especial.

9. ¿Colaboras con algún blog, página web o publicación escrita en papel?

Yo vengo de escribir artículos en revistas científicas, sobre tiempo, aprendizaje… pero también he colaborado en el blog de El Parto Es Nuestro, de hecho diria que fue mi primer post antes de tener yo blog. También colaboro con otros blogs de mamás emprendedoras, y en el de Mónica Álvarez que he comentado antes. Como tengo mi página web mireiausart.com, también escribo en ella.

10. ¿En que red social eres mas activa (Facebook, Twitter, Instagram…)?

Facebook sin duda. Es cierto que Instagram por ejemplo me parece genial, y veo algunos usuarios que lo usan de manera brillante para hacer promos, por ejemplo, claro que si tienes blog de comida o viajes… lo mio es más complicado… yo me muevo mucho por FB porque es donde tenemos los grupos de apoyo en los que trabajamos con otras mamás online, por ejemplo.

11. ¿Cómo ves tu blog para este 2015? Me encantarías siguieras actualizando tu blog, ¿qué más traerás en él?

Gracias! así lo haremos… lo veo con posts cada 15 días jejej ya que combino los dos blogs, así no me paso el dia escribiendo, que con el peque y los estudios es dificil. También veo colaboraciones, que ahora no tengo, y algunas novedades que iré explicando.

Y las nominadas son:

1. http://www.ginecologiaintegrativa.com/blog/
2. lilyyuste.com
3. crianzaycontactoemocional.com
4. theweddingdreamer.com/blog/
5. http://estudiitza.com/

Las preguntas a responder:

1. ¿Qué te llevó a empezar tu blog?

2. ¿Hay algún bloguer@ que te haya inspirado especialmente?

3. ¿Dónde sueles inspirarte para escribir tus publicaciones? ¿Repasas mucho antes de publicar?

4. ¿Te imaginas ahora sin tu blog?

5. ¿Cómo recomendarias empezar un blog a alguien que no se atreve?

6. ¿Tienes algún blog favorito al que seas fiel desde hace tiempo? ¿Porqué es tu favorito?

7. ¿Sobre qué temas sueles escribir más?

8. ¿Qué tipo de blogs son los que más te gustas o sigues?

9. ¿Colaboras con algún blog, página web o publicación escrita en papel a parte del tuyo?

10. ¿Cuanto tiempo te lleva escribir un post aproximadamente?

11. ¿Cómo ves tu blog para este 2015? ¿qué más traerás en él?

Bueno, ahora os toca a vosotras, las nominadas, responder y nominar… y si todavia no lo habéis hecho, seguidme en Facebook, Twitter , Pinterest, Instagram, 😀
¡Espero ver vuestras respuestas pronto!

Muchas Felicidades a todas y a lucir pronto el logo de premiadas en vuestro blog!!

Mireia

Un ritual para Fin de Año

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Estamos en las últimas horas del 2014, momento de valorar, recordar, cerrar, pero a la vez, hacer listas, pensar en nuevos propósitos… Es un momento ideal para hacer un ritual muy simple pero que puede ser muy poderoso. Recordemos que el día de hoy no es un día cualquiera, y aunque no hayas decorado tu casa durante las fiestas con un árbol o un belén, bastará tener una zona donde poder colocar algunas velas y poder dar un espacio adecuado a tu ritual. Adornar la mesa de comedor con un bonito mantel será mas que suficiente.

  • Primero sitúa un recipiente, preferiblemente de cristal, en el centro de la mesa. Llénalo de agua en la que puedes colocar algún cristal de cuarzo o amatista (los minerales de color violáceo ayudan a transitar el duelo) en su interior, y finalmente coloca una vela.
  • Alrededor del recipiente puedes colocar tantas velas como participantes en el ritual, por ejemplo, si lo hacemos coincidir con la cena de fin de año, pondremos tantas velas como comensales.
  • Luego deja a disposición de cada participante un par de trozos de papel y bolígrafos o lápices.
  • Puedes encender incienso o palo santo, que ayuda a limpiar el ambiente y mantiene la energía por más tiempo en la estancia; la música también nos puede ayudar a crear un entorno adecuado para el ritual.
  • Prepara un pequeño recipiente con aceite de masaje de buena calidad con unas gotas de algún aceite esencial como naranja, mirra o rosa, uno que te guste. Es importante no mezclar aceites esenciales.

A medida que lleguen los invitados, puedes ofrecer una infusión caliente, como Rooibos o algún té especiado. Es bueno que llevemos a nuestros invitados de las presentaciones y charla inicial a un ambiente adecuado para el ritual, de forma que estemos calmados física y mentalmente para ello; así, podemos hacer sonar una campanita, o un pequeño gong, encender las velas, y sentarnos todos en la mesa.

Apagaremos todas las luces y dejaremos las velas como única iluminación. Entonces, cada participante tendrá su espacio de tiempo hacer un balance del año y escribirlo en una de las hojas, recomiendo hacer énfasis en aquellos hechos o procesos de duelo por los que hemos pasado durante el año, las personas que hemos despedido, las que echamos de menos o con quienes hemos perdido contacto por algún motivo…

Tras esta lista, que puede ser tan extensa como desee cada cual, deberemos poner, al lado de cada punto, algo positivo que hayamos aprendido y, aunque sea difícil, agradecer mentalmente a cada uno de estos momentos o situaciones  difíciles: ellos han sucedido para enseñarnos nuestra propia sombra, para que veamos cómo somos realmente, como reaccionamos, qué es lo que hemos creado con nuestros pensamientos, nos muestran la oscuridad que es necesaria para compensar la luz de nuestra vida, y poder mantener el equilibrio y avanzar en nuestro camino.

Tras esta lista, podemos permanecer unos minutos en silencio, con los ojos cerrados, para poder apreciar y honrar a la oscuridad. Cuando todos hayan terminado, procederemos a quemar cada uno nuestro papel escrito usando la llama de la vela central, que representa la luz, y a medida que se va quemando el papel vamos a sentir como toda la oscuridad se puede convertir en luz, en energia para nuestro futuro.

¡Ahora demos la bienvenida a la luz!

Cada asistente enciende su vela usando la llama de la vela central. A medida que lo hacemos, podemos sentir y focalizarnos, por ejemplo, en las siguientes preguntas: ¿Cómo puedo atraer luz a mi propia vida?; ¿Cómo puedo avivar mi propia luz interior?; ¿Cómo puedo ayudar a iluminar a quienes amo y están a mi alrededor?; ¿Qué puedo hacer para ayudar a que el mundo sea un lugar mejor?.

En la segunda hoja, escribiremos nuestros 3 deseos para el próximo año. Visualizar estos deseos nos ayudará a conseguirlos. Podemos dibujar, escribir, pintar… ¡Celebremos!.

Cuando todos hayamos terminado, colocaremos la vela alrededor de la vela central, en el agua. A medida que lo hacemos, agradecemos todo lo vivido y daremos gracias por haber transitado por los retos que se nos han presentado, podemos decir una frase tan sencilla como “Agradezco a mi vida todo lo sucedido este año”. Os animo a conservar esta segunda hoja hasta el ritual del próximo año.

Para finalizar, cada uno de los participantes colocará algo de la mezcla de aceites en la cara, brazos o manos de cada uno del resto de los presentes. Al hacerlo, nos podemos agradecer unos a otros el haber estado presentes. Esta es una manera simbólica de representar como repartimos nuestra Luz y recibimos a su vez la de los demás.

Espero que os haya gustado este ritual de fin de año, y espero vuestros comentarios si queréis compartir vivencias sobre este u otros rituales que celebréis.

Feliz año,

Mireia Usart

No hay razones para esperar a embarazarse tras una pérdida…

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Razones fisiológicas, claro. Al menos esto se desprende de la noticia que me ha sorprendido esta semana pasada, y que fue publicada por BBC.com:

http://www.bbc.com/news/health-10880232

Un estudio científico realizado con una muestra de tamaño importante (30.000 embarazadas) así lo afirma: no hay razones fisiológicas para esperar a volver a embarazarse tras una pérdida gestacional. Además, según los autores, el hecho de no esperar puede ser hasta positivo (!!), ya que según el susodicho estudio, las expectativas de embarazo y parto son mejores, con menor tasa de cesáreas.

Pero yo me pregunto…¿y el bienestar psicológico de la madre, del padre…?

No son pocas las mujeres con las que he podido hablar sobre este tema, cada una con nuestra experiencia de pérdida, todas con una vivencia diferente, con mas o menos consciencia de pérdida, algunas con manejo expectante, otras con un legrado por motivos diferentes… y hablando sobre cómo vivimos un embarazo tras una pérdida, sobretodo temprana (de primer trimestre), muchas mujeres que han decidido empezar a buscar con sólo la pausa “obligada” de sólo un ciclo menstrual, animadas por su entorno en ese afán que tenemos actualmente de “correr un tupido velo” o “pasar de puntillas” por las experiencias incómodas y tristes… luego la mayoría ha pasado un embarazo lleno de miedos, dudas, fechas vividas como metas que superar…  personalmente, todavía recuerdo las palabras de una comadrona (y me consta que cada día hay más profesionales que NO són así) “es mejor que no te hagas ilusiones hasta la semana 12”.

¿Es esta negación sana? ¿nos ayuda? ¿No debería ser el embarazo la época para hacerse ilusiones?

Por supuesto, la decisión final ante un nuevo embarazo y cómo vivirlo, al igual que ante una pérdida, está en cada madre, en cada pareja, en cada familia. Y es precisamente por este motivo por lo que no debemos tener prisa… sinceramente creo que parar, escucharse, sentirse y luego tomar una decisión meditada puede ser mejor que andar con prisas o hacer aquello que toca hacer, o que se nos pide desde fuera. Mi propuesta: sanemos nuestro dolor, transitemos el duelo tanto tiempo como necesitemos antes de emprender otro viaje.

Saludos,

Mireia Usart